Hacia un mundo incierto, pero de base nueva | P. 5 de 9

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18 de mayo, hoy hizo más frío, especialmente después del almuerzo. Sin embargo, no fue un inconveniente. El calor familiar suele proteger más que el calor de nuestros propios cuerpos.

En casa, quienes la integramos hemos variado nuestra dinámica como familia. En definitiva, el periodo de emergencia lleva a que se coloquen las palmas sobre la mesa y se converse, una y otra vez. Estamos frente a un virus que puede filtrarse de maneras que podrían hasta considerarse impredecibles, o quizás es ello lo que nuestras mentes desean pensar. Se trata de un ente microscópico que se transmite de persona a persona principalmente. Es decir, puede haber “intermediarios” también, que serían los objetos.

El coronavirus no tiene un instinto. No tiene patas ni caminará hacia nosotros. No va a identificar humanos para ir tras ellos. Por tal motivo, la narrativa de guerra (McNeil Jr., 2020) no es tan precisa. Pero, a pesar de las críticas que ha recibido (De la Puente, 2020; Díaz, 2020), en el modelamiento de la realidad, para usar un término matemático (Winston, 2005, p. 1), es lo que más se adapta a sus consecuencias. Es como estar en un campo de balas perdidas, o minas. El peligro es inminente todo el tiempo. Ha sido necesario, no solo en el país, sino en todo el mundo (en términos generales), el establecimiento de reglas por parte de los gobiernos para evitar la propagación, en las cuales una de las principales ha sido el confinamiento.

El grado al que se ha debido ser cuidadosos ha sido grande, y aún no acaba. ¿Quién sabe si alguna vez lo haga?, aunque suelo pensar que eso podría llegar a ser un absurdo. Es decir, desde una mirada lógica, hay un momento en que la última persona infectada se va a sanar. Entonces, el virus ya no va a estar en la gente, aunque podría mantenerse presente en determinados animales. En segundo lugar, los medios han reportado resultados de estudios donde se indica los periodos de duración de la actividad del virus en las superficies más comunes (por ejemplo, Parker-Pope, 2020). Eso significa que, transcurrido el tiempo esperado para una determinada superficie, el virus seguirá allí, inactivo, hasta desaparecer por desintegración (o haber sido barrido con un paño con alcohol o cloro). En términos prácticos, ya no estará. Entonces, solo estaría quedando establecer el control en el flujo de animales para algún tipo de consumo (Briggs, 2020; ‘Coronavirus: qué son los “mercados mojados”’, 2020), y esa sí puede ser una siguiente tarea mayúscula.

Todas estas elucubraciones han sido permanentes en un esfuerzo por intentar darle un sorbo de esperanza a la humanidad en nuestras mentes. Al interior de mi familia, ha habido una constante disputa sana de equilibrios buscados, lo cual nos ha terminado beneficiando a todos. Me explico. Cada día, sin excepción, hemos estado atentos a las noticias tanto nacionales como internacionales, para saber en qué estado se encuentra el país y el mundo, qué se viene logrando y qué no, en qué se está fallando y cómo se está corrigiendo. Sobre la base de esas informaciones, se ha generado un sinfín de conversaciones en donde cada miembro de mi familia ha expresado sus temores, seguridades, opiniones, contra-opiniones, críticas constructivas y deseos sobre lo que es nuestra vida ahora y la que será más adelante. ¿Cómo es que nos las vamos a arreglar? Y no desde un plano de no saber qué hacer, sino todo lo contrario. Ha sido una conjunción de razonamientos para ir definiendo, para cada actividad relevante, procedimientos de protección que hemos ido mejorando y repitiendo hasta asentarse en un nuevo cotidiano, un asunto que poco a poco hemos ido consiguiendo.

Es decir, en el devenir de nuestra interacción en casa, el tema fundamental ha sido la protección, y hemos debido hallar puntos intermedios para concatenar las formas de ser que nos generen comodidad a todos, y ello ha debido ser sustentado. ¿Por qué? Porque las maneras de cada uno y una, tranquilamente, pueden entrar en conflicto, y más cuando se trata de un tema tan sensible. Por primera vez en nuestras vidas hemos estado juntos tanto tiempo seguido en cuanto a cercanía. En la antigua “normalidad”, hemos tenido a quienes salían a trabajar, a la universidad, a eventos, a pasear, a realizar compras en general, de viaje, etc., y ello abarcó todos los días de la semana. En otras palabras, hemos estado juntos como familia siempre, pero en una dinámica totalmente distinta de la manera como vivimos ahora.

El cambio ha conducido a nuevas formas de vivir y, principalmente, estar en familia. Entre nosotros, ha habido una muy fuerte interiorización de lo que es tenernos el uno al otro. Mi padre siempre nos ha hablado de la importancia de la unión familiar; ha sido su objetivo de vida, su sueño máximo. Mi madre con su amor siempre ha sido el eje de nuestra fortaleza, la red que conecta todos los puntos. Hemos llegado a un momento de nuestras vidas en que esa unión se percibe más consolidada que nunca en el ámbito de lo práctico. Es decir, siempre ha estado presente el amor hacia la familia, el protegernos y apoyarnos entre todos, el deseo de que estemos bien y nos vaya bien. Pero esta vivencia es diferente. Ha traído una serie de elementos que han despertado otras visiones en cada uno de nosotros. Hay una complementación muy de equipo en nuestra forma de encarar el día a día, y ello ha partido de la expresión transparente de nuestras formas de entender el momento actual y del sentarnos a conversar. Los malestares que se han presentado entre nosotros se han resuelto rápidamente por la fortaleza de la comunicación, quizás, una de las herramientas no suficientemente valoradas más importantes para enfrentar cualquier estado de emergencia.

Referencias bibliográficas

Briggs, H. (2020, 27 de marzo). Coronavirus: cómo se estrecha el cerco sobre el pangolín como probable transmisor del patógeno que causa el covid-19. BBC News Mundo. Recuperada de https://www.bbc.com/mundo/noticias-52066430

Coronavirus: qué son los “mercados mojados” y por qué son una preocupación sanitaria para la OMS. (2020, 26 de abril). BBC News Mundo. Recuperada de https://www.bbc.com/mundo/noticias-52391071

De la Puente, J. (2020, 19 de abril). Primeros apuntes de una coyuntura crítica. La República, Domingo. Recuperada de https://larepublica.pe/domingo/2020/04/19/primeros-apuntes-de-una-coyuntura-critica/

Díaz, E. (2020, 7 de abril). Despertar después de la guerra. El País. Recuperada de https://elpais.com/elpais/2020/04/07/opinion/1586283989_046197.html

McNeil Jr., D. (2020, 24 de marzo). El coronavirus puede detenerse pero se necesitan medidas drásticas para lograrlo, dicen los expertos. The New York Times. Recuperada de https://www.nytimes.com/es/2020/03/24/espanol/como-detener-coronavirus.html

Parker-Pope, T. (2020, 21 de abril). ¿El virus está en mi ropa? ¿En mis zapatos? ¿En mi pelo? ¿En mi periódico? The New York Times. Recuperada de https://www.nytimes.com/es/2020/04/21/espanol/estilos-de-vida/coronavirus-ropa-contagio-pelo-zapatos-periodico-infeccion.html

Winston, W. (2005). Investigación de Operaciones. Aplicaciones y algoritmos (4ta ed.). México, D. F.: International Thomson Editores.


Foto por Miguel Á. Padriñán (Pexels).


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