Cada vez más

Espero que este texto de reciba a ti y tu familia en buena salud. Me encuentro animado: muchas cosas buenas han venido ocurriendo. La principal, creo yo, es la velocidad con la que ha venido avanzando el proceso de vacunación en mi país. En las semanas que nos rodean, ya se está en plena vacunación de las personas cuya edad se encuentra entre 40 y 50 años, y luego se pasará a la década inferior, donde me ubico.

Al ser el menor, seré la última persona en mi familia de nacimiento en vacunarse, pero mi primera alegría y tranquilidad no está en mis futuros pinchazos en el brazo —Dios mediante— sino en saber que el resto de mi familia, y no solo de nacimiento, ya culminó o está por culminar su proceso. Después llegaré yo, pero esperaré con calma; se trata de una espera que vengo llevando desde el año pasado, cuando creí que allí se resolvería el asunto de la inmunización (por así decir). Qué equivocado estuve, pero no merma mi entusiasmo.

Mi ánimo también se alimenta por estar prontos a celebrar nuestro bicentenario de la independencia, día en que oficialmente inició el proceso republicano, el cual tardó años en consolidarse. Lamentablemente, al día de hoy, casi 200 años después, si bien somos república, aún nos falta mucho para poder consolidar nuestra democracia, tan atacada por gente que solo quiere defender sus intereses y no le importa ver al Perú arder.

¿Dónde estaría el motivo de ánimo, entonces? En que siempre se forma una resistencia desde algún lugar de nuestro vasto país. Por cada peruano que desea destruir, otro se levanta en oposición, y otro, o quizás el mismo, vuelve a construir. Existe en nuestra tierra una base de gente que, aunque de obrar silencioso, se pone de pie cuando las peores escorias tratan de arrebatarnos el Perú. En la actualidad, hay una lucha muy fresca en el ámbito del poder político, con una polarización espectacular, pero llego al bicentenario sabiendo que, por mal que estén las cosas, el Perú no está perdido del todo: aquí estamos todos los que lo queremos, los que lo amamos, y que pondremos el hombro en su defensa frente aquellos que falsamente alzan la bandera de la libertad cuando lo único que desean es defender su ideología, su bolsillo y hasta sus últimos momentos fuera de una prisión que debería ser inminente.

Me siento animado, porque cada vez estoy más seguro de cómo deseo continuar caminando (o corriendo), después de la pandemia, hacia el resto de mi vida. Siempre he tenido muy diversos planes en distintos ámbitos, pero nunca quedaban enteramente plasmados. Algunos desaparecían, otros se modificaban, otros caían en modo condicional, otros reaparecían, etc. Sin embargo, siento cada vez más seguridad en qué es lo que deseo de mi vida académica, profesional y personal. Entiendo que esto ha sucedido por haber logrado un mayor conocimiento de mí mismo, mis capacidades, mis tiempos, mis prioridades, las oportunidades que observo y un mucho mayor sentido de realidad; lo cual no es un reflejo de pesimismo de ningún tipo, sino de un enfoque más definido que, a su vez, acarrea una motivación fortalecida.

Lo anterior no significa que, estando en pandemia, me haya quedado paralizado. En cambio, he seguido muy activo principalmente en cuanto a formación continua y aprendizaje de la vida. Es decir, estando en casa, con mi familia, he aprendido mucho más de la vida en proporción que antes de la pandemia. Al menos, de la manera como entiendo a la vida y al mundo. Puede haber mucha distracción allá afuera, especialmente en una ciudad tan tóxica como Lima (aunque debo reconocer que ahora escucho menos bocinas que antes; espero que dure). Entonces, andar en casa, por tanto tiempo, me ha centrado y ha ampliado mi visión del mundo exterior, al cual deseo retornar renovado, con objetivos de largo plazo finalmente definidos, planes de acción cuidadosamente trazados y conociéndome mucho más que antes, lo cual redunda en una confianza incrementada en mí mismo (aunque no deben malentenderme: los miedos son inevitables; lo que hace la diferencia es tu postura frente a ellos, y ello siempre lo he tenido claro).

Por ello, deseo celebrar el cada vez más próximo bicentenario anunciando que, con esta publicación, doy inicio a una remodelación completa de este blog. No es mi intención explayarme en los detalles, pero sí mencionar que intercalaré ese avance con otras entradas que estaré colocando sobre temas diversos, entre pendientes que tengo en borrador y otras nuevas. Asimismo, la nueva versión implicará una nueva organización de categorías y subcategorías, una disposición ampliada de aquello que dio origen al blog: las montañas y los viajes, y un tratamiento más elaborado de mi marca personal.

Así que, dentro de lo posible, espero estar a la altura de mis ideas y que este sitio web siga creciendo cada vez más.

2 comentarios en “Cada vez más

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