Experiencia: Dirección de Asuntos Académicos, PUCP. Ene 2015 – Mar 2016

Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)
Dirección de Asuntos Académicos (DAA)
Dirección: Av. Universitaria 1801, San Miguel | PUCP | DAA
Posición: Asistente de Apoyo Académico
Oficina: Gestión Curricular y Apoyo Académico 
Periodo: Enero de 2015 a marzo de 2016 | 14 meses y 12 días, 40 horas semanales

Actividades principales de la organización

En la actualidad, por medio de cuatro oficinas (Gestión Curricular y Apoyo Académico, Aseguramiento de la Calidad, Información Académica, Evaluación Académica) y la Secretaría Técnica de la Comisión Académica, la DAA de la PUCP lleva a cabo la misión de “asesorar al Vicerrectorado Académico y a las unidades académicas en la elaboración de estrategias y actividades para asegurar la mejora de la calidad en la formación de los estudiantes de pre y posgrado” (DAA, 2019*).

*Fuente: página del Vicerrectorado Académico de la PUCP, sección DAA. Mes de consulta: agosto, 2019.

Resumen de aportes

A – Programa de Actividades Académicas (PAA)

A1. Envío de comunicados sobre las actividades del PAA
A2. Comunicación con, y soporte a, profesores y estudiantes
A3. Gestión para la entrega del material de clase: coordinación para producción, ordenamiento de materiales y entrega controlada
A4. Aplicación de política de asistencia
A5. Registro de notas y toma y registro de encuestas
A6. Gestión para la entrega de certificados: preparación, envío a firmas, entrega controlada
A7. Revisión de artículos de profesores y mejores trabajos de estudiantes
A8. Publicación de entradas en el blog del PAA en WordPress
A9. Elaboración de propuesta de talleres en matemáticas y estadística
A10. Preparación de historiales de estudiantes según requerimiento
A11. Asistencia en organización de evento promocional del PAA para el cierre del 2015

B – Aplicativo para celular sobre Guía PUCP para el registro y citado de fuentes

B1. Creación de modelos en Excel para el registro de datos de fuentes (prototipos)
B2. Coordinación con desarrollador de aplicativo
B3. Revisión y prueba de avances y elaboración de informes de observaciones
B4. Edición de prototipos en Excel para presentación de un segundo producto con la misma finalidad

C – Aportes adicionales

C1. Revisión de tutoriales de redacción
C2. Averiguación sobre aplicativos para celular de soporte al estudio de las matemáticas universitarias
C3. Averiguación sobre oferta de cursos pre-universitarios de academias cercanas

Diagrama de interrelación de aportes

Diagrama para A

Diagrama para B

Leyenda
X → Y: X alimenta a Y

Reseña de experiencia

Ingresé a trabajar en la Oficina de Apoyo Académico (OAA) poco después de salir de Avis. La OAA funcionaba como una especie de sucursal de la Oficina de Gestión Curricular y Apoyo Académico, perteneciente a la Dirección de Asuntos Académicos (DAA) de mi universidad, en el sentido de que no se encontraba integrada físicamente a aquella, sino en un espacio aparte. Sin embargo, a nivel de la DAA, existía una coordinación constante entre sus distintas oficinas.

Cuando postulé a la oferta, el título “comercial” del puesto era Asistente de Apoyo Académico. No obstante, al menos en ese tiempo, la universidad tenía una manera de clasificar a su personal. En mi caso, mi puesto se trataba de un “Asistente III” de la DAA, y es lo que aparece en mi constancia de trabajo. Sin embargo, no tendría sentido presentarme de esa manera, sino como un asistente de apoyo académico.

Si bien, oficialmente, mi primer día iba a ser el 19 de enero de 2015, fue desde fines del año anterior que había sido notificado sobre mi aceptación para el puesto. Es así que quien sería mi jefa directa me había encargado revisar el blog del Programa de Actividades Académicas (PAA) para que, cuando llegara el inicio de mi labor, ya contara con un conocimiento de una de las actividades principales de la oficina. El PAA era un programa que se activaba tres veces al año: el ciclo de verano, y el primer y segundo semestre académico. Se trataba de una serie de cursos-taller gratuitos para estudiantes de la universidad dirigidos a proveer una formación complementaria que, o bien podía reforzar sus estudios principales, o bien les mostraba un nuevo panorama de conocimiento.

La experiencia en la OAA fue completamente distinta que en Avis. Indudablemente, al pertenecer la primera al rubro de la educación y, la segunda, al empresarial, las dinámicas y dinamismos son distintos, por lo que se requiere otro tipo de enfoque. En ese sentido, en definitiva, en la OAA el desenvolvimiento de las labores era notoriamente más pausado, pero eso no lo veía como un inconveniente sino como una oportunidad en cuanto a poder dedicar más tiempo a tareas de mayor complejidad y con la tranquilidad necesaria.

A través de este trabajo, pude conocer a magníficas personas, con algunas de las cuales, cuando se da la oportunidad de cruzarnos por la universidad, el saludo intercambiado es no solo respetuoso, sino también bastante sociable. Además, este trabajo fue grato en cuanto a que, al igual que en la jefatura de práctica, sentía que estaba realizando, al menos, un breve aporte para la formación de estudiantes, quienes representan, en mi opinión, tanto el presente como el futuro de un país.

Si debo responder cuál fue el motivo de mi salida, diría que, si bien hubo buenos momentos y mi jefa directa me apoyó con ciertos permisos que necesité, a cuyo gesto agradezco, a la larga no llegué a concretar una relación laboral positiva con ella. Si bien no cabe mencionar aquí detalles por confidencialidad, sí diré que esta situación —que incluso estaba afectando mi salud—, sumada al hecho de que no veía posibilidades de crecimiento (a pesar de que la universidad venía promocionando la creación de líneas de carrera profesional), me llevó a pensar en que, tarde o temprano, iba a tener que buscar un empleo en un lugar distinto.

Sin embargo, en ningún momento esto significó algún tipo de descuido en mis responsabilidades. Pero, al haber llegado a poner en duda mi continuidad en el puesto, di pie a que mi contrato no se renovara de nuevo. En realidad, no puedo saber si la decisión se iba a tomar de todas maneras; no obstante, pienso que fue para lo mejor de ambas partes.

Sí cabe mencionar, por otro lado, que, posteriormente, al aceptar el ofrecimiento, recibí una magnífica carta de recomendación de mi jefa superior (quien dirigía la Oficina de Gestión Curricular y Apoyo Académico), con quien siempre mantuve una relación muy amable y positiva. Es más, en una reunión con ella, poco antes de dejar el trabajo, fue de mucho valor para mi persona que, con sus palabras, haya reconocido las capacidades que veía en mí, lo cual acompañó de una serie de consejos y percepciones que siempre he guardado conmigo. Su calidad profesional y de persona son características notables.

Así, llego al final del relato de esta experiencia, una en donde aprendí un nuevo modelo de trabajo, donde conocí acerca de la estructura organizacional de mi universidad, donde recibí capacitación para trabajadores administrativos en jornadas muy colaborativas, donde puse en práctica nuevas habilidades (sobre todo, de índole comunicativa), donde seguí desarrollando habilidades operativas (sobre todo, en Excel y WordPress), donde aprendí a diseñar con Paideia (sistema de la universidad para dictar clases en línea que se basa en el software Moodle) y donde generé contactos muy positivos. Al menos en esos sentidos, junto al haber aportado a la formación de estudiantes desde el ámbito logístico, me despido satisfecho.


Foto de portada: Pexels.

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