Competencia: presentaciones efectivas [2019, julio]

Por mucho tiempo he pensado sobre cuál es la mejor manera de realizar presentaciones en diapositivas. Hay docentes que trabajan un estilo más visual, mientras que otros, quizá la mayoría, priorizan el texto. Algún día vi una charla sobre cómo hacer presentaciones y uno de los mensajes principales que se proponía era la sencillez del estímulo: si se necesita escribir, solo usar palabras y algunas cuantas; si se va a emplear gráficos, que sean sencillos de entender. Quien te escucha está allí para prestarte su atención. La diapositiva es un apoyo para ti, no al revés.

Aun así, no pude nunca descartar conceptualmente la diapositiva de texto. Es decir, llegué a la conclusión de que hay, al menos, dos tipos de disertaciones: la de clases universitarias y la ejecutiva. En el primer caso, los propios estudiantes utilizan las diapositivas como insumo principal para estudiar para sus evaluaciones. Confían en ellas. Si al final no pudieron conseguir más material de estudio (y quizás ni lo intentaron), saben que podrán recurrir a sus diapositivas de clase. Al menos, me refiero a cursos de ingeniería.

Por supuesto, muchos docentes combinan diapositivas con el uso de pizarra, y a veces esta es la que tiene la preponderancia. Y otros son “pura pizarra”. No obstante, es un esquema muy usado en el dictado que el o la docente vaya escribiendo o graficando en la pizarra en la medida que va realizando una explicación, a la vez que se soporta en diapositivas (o páginas en la web) y las muestra cuando lo considera necesario. Y lo colocado en la pizarra, en ocasiones, se trata de un mapa de palabras para esquematizar el discurso, al mismo tiempo que ayuda al estudiante a entender el desarrollo y la interconexión de las ideas (y ahora, me refiero más a cursos de humanidades y ciencias sociales).

Sin embargo, volviendo al asunto inicial, en las diapositivas de clase puede esperarse bastante contenido, e incluso textual. Es diferente del diseño de diapositivas para una presentación ejecutiva. Allí, no se están desarrollando conceptos o temas, sino mostrando los resultados de algún estudio o los puntos clave sobre determinado tema, como la presentación de una nueva propuesta de negocio, para proporcionar un panorama que incentive una decisión.

Me parece que, de entrada, es importante tener en cuenta esta diferencia para saber cómo dirigir el diseño del soporte de nuestra presentación. Ya después vendrá el uso de algún software operativo y la forma como plasmemos nuestra creatividad a través de él, o si querremos ir directo al grano (lo cual podría perder en didáctica). Yo, particularmente, solo he aprendido a usar Power Point. Alguna vez me entusiasmé con aprender Prezi, pero luego me di cuenta de que, por un lado, la inmensa mayoría de presentaciones con diapositivas que he visto son con PPT y, por otro, básicamente, la diferencia que Prezi ofrece, y que salta a la vista, es la transición de diapositiva a diapositiva; la cual, en el segundo que dura (o menos), deja mostrar la conexión de la diapositiva que estábamos viendo con los contenidos conexos.

No me parece que sea un aspecto crucial. En realidad, una diapositiva en blanco en PPT es como un magnífico lienzo. Cada software ofrecerá sus propias posibilidades, pero pienso que, con paciencia y creatividad, se puede hacer diseños muy funcionales y articulados en PPT. Y no me refiero al uso sin objetivo funcional de las animaciones, sino, por un lado, a su aplicación para mostrar secuencias cuando se perciban necesarias (por ejemplo, la descripción de un proceso por partes para que la atención no se desvíe); y por otro, al empleo de hipervínculos que conecten de manera dinámica las diapositivas cuando sea producente (por ejemplo, retornos al índice para luego dirigirse a otros subtemas) o con contenidos externos.

Después, ya llega el rango de detalle que podamos utilizar para la presentación, como imágenes, figuras, videos, colores, etc. Por mi parte, considero que he ido teniendo un aprendizaje en el tiempo en el diseño de diapositivas, en donde he ido priorizando la conexión entre lo que se muestra y lo que voy a decir, para lo cual la preparación de un discurso bien elaborado, que encaje dentro del periodo de tiempo disponible, es de suma importancia. No solo por el respeto que esto muestra a los demás, sino por la imagen que se proporciona respecto de la capacidad de síntesis y el manejo de tiempos. Son aspectos por trabajar en cada presentación, aunque no siempre se pueda obtener una precisión cronométrica.

En conclusión, esta competencia, a la que considero una herramienta comunicacional capaz de generar grandes impactos, la destaco en mi perfil porque, además de haberla puesto en práctica una gran cantidad de veces, va de la mano con la capacidad de síntesis y la concibo como la conjunción entre lo que se muestra visualmente y lo que se expone con palabras, una conexión necesaria.


Fuente de foto de portada: Pexels.

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