Competencia: pensamiento sistémico [2019, julio]

Quizás, antes de pasar a la frase completa, debamos entender su sentido clave: lo sistémico. Según la RAE (2019, en línea), “sistémico” es un adjetivo “perteneciente o relativo a la totalidad de un sistema…”. Esta definición nos conduce al sustantivo “sistema”, para el cual la RAE presenta dos significados que son del interés de esta reflexión:

  • “Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí”.
  • “Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto”.

En el primer caso, el eje central es la “materia”; en el segundo, “las cosas relacionadas entre sí”. Si bien interpreto el énfasis en cada una de estas definiciones de esta manera, aun así, quedan ambas bastante amplias conceptualmente, sobre todo la segunda. En la primera definición, al menos, se habla de reglas y principios. En la segunda, en cambio, se habla de “cosas”. No obstante, quizás allí radique la ventaja que proporciona: la idea de sistema puede ser empleada para modelar cualquier aspecto del desarrollo de la vida en el mundo. La modelación implica el explicar una porción de la realidad mediante una serie de elementos que tienen alguna influencia unos sobre otros, por lo cual se puede decir que están interrelacionados.

Como ingeniero industrial, he entendido este funcionamiento claramente y lo empleo en el entendimiento de los ámbitos en que me desenvuelvo: ya sea en cuestiones laborales y académicas (como la programación de actividades y su respectiva gestión del tiempo), cuestiones vivenciales y de potencial estudio (como la interrelación de las variables que influyen en determinados ecosistemas; por ejemplo, la experiencia de las dificultades del tránsito vehicular en Lima) y cuestiones de actividad personal (como la progresión en el ascenso en la montaña). Sin embargo, en mi andar cotidiano no me mantengo pensando “voy a aplicar el enfoque sistémico en esto, o en esto otro”. Simplemente, al hacer una reflexión y abstracción sobre lo que se vive en general, se descubre –o interpreta– que, en cada situación, hay varios elementos que proporcionan dinamismo y están teniendo su lugar en tiempo real, aunque puedan ser algunos imperceptibles.

Entonces, llego a la conclusión de que permite una mejor visión de la realidad el tomar en cuenta, o intuir, que hay interrelaciones entre elementos que aportan su influencia en la manera como terminan desenvolviéndose los acontecimientos. En ese sentido, por supuesto, no es novedad que no solo existen las maneras como nosotros miramos “las cosas”, sino también cómo lo hacen otras personas; y no solo se trata de quienes están allí frente a nuestros ojos, sino de las que han dejado su “presencia” de alguna manera en el pasado cercano o lejano, el resultado de la cual también influye sobre dichos acontecimientos. A ello se suma, no sin menos importancia, la configuración de nuestras actividades previas, actuales y las que estamos pensando realizar a futuro.

Veamos un ejemplo. Si, lamentablemente, nos vemos involucrados en una colisión leve entre dos vehículos, el resultado de nuestra acción posterior va a ser influida, aparte de la reacción de la(s) otra(s) persona(s) afectada(s), por, al menos, nuestro conocimiento y entendimiento (consciente e inconsciente) de las reglas de tránsito, el reconocimiento de nuestro nivel de responsabilidad en lo ocurrido, nuestra postura ética, los grados de daño en los vehículos, el conocimiento de si nuestro vehículo está asegurado y las posibilidades que ofrece nuestra aseguradora, el lugar en que nos encontramos estacionados en ese momento, el dinero que llevamos en nuestros bolsillos, nuestra disposición de dinero en general (en el sentido de nuestra situación económica), la presencia de policías de tránsito, nuestro apuro (en cuanto a las prioridades que debíamos atender antes de la colisión), y más.

Por ello, por su importancia marcada, el pensamiento sistémico es una habilidad que intento poner en práctica como parte constituyente de mi forma de entender el mundo. Y, si bien su aplicación puede suponer ciertas complejidades dependiendo de la situación de turno –principalmente, en relación con el nivel de apertura mental que puede llegar a requerir–, mi posición es guardar siempre el aprendizaje que se va formando con la experiencia.


Fuente de foto de portada: Pexels. Autor: Tom Fisk.

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