Los días que vienen

Ya casi termina enero y, en Lima Metropolitana, nos confinaron nuevamente la primera mitad de febrero. Cuarentena completa, excepto por la posibilidad de salir a pasear una hora diaria. La segunda ola de la pandemia está ya anunciada en el país, y se ha dividido a las regiones -incluyendo Callao, Lima región y Lima Metropolitana- en cuatro categorías: extremo, muy alto, alto y moderado, cada una acarreando medidas diferenciadas. Como era de suponer, Lima Metropolitana, que abarca alrededor del tercio de la población, está en extremo. Espero que, al finalizar el Día de San Valentín, no estemos enterados de que el plazo se ha extendido nuevamente. Buena forma de iniciar el año.

La noticia positiva es que, según se ha anunciado también, en los próximos días empiezan a llegar las vacunas y, con ellas, inmediatamente, el proceso de vacunación, que estará dividido en tres fases. Por mi parte, me encuentro en la tercera, así que falta un largo tramo para que llegue mi oportunidad, junto con la de mi hermana, hermano y su pareja. Mis padres, por su lado, se ubican en la segunda. El personal de primera línea es el que ocupa la primera.

Particularmente, soy consciente -y agradecido- de la bendición que representa, por un conjunto de razones, el no necesitar, al menos por ahora, el salir, por lo que el confinamiento no se torna un real problema. Sin embargo, sí estoy al tanto de la inmensa dificultad que representa para muchas personas esta situación; por ello, es imperativo que no se extienda más. Por otra parte, sobre quienes no están interesados en cumplir las medidas del Gobierno (y no me refiero a pasear responsablemente o salir por la necesidad de llevar a cabo una acción determinada), soy partidario de que el control en las calles sea más estricto. De lo contrario, no se establecerá un ejemplo y los noticieros se llenarán de “espectáculos” urbanos no deseados.

En cuanto a mí, pues aquí estoy de nuevo. Luego de una cierta inestabilidad durante las primeras semanas de enero, he tendido a consolidar mi actividad personal y he vuelto a mi periodo de lo que llamaría “productividad”. Cuánto ayuda a ello el ya estar en cama antes de la medianoche (a excepción de hoy, que estoy subiendo algunos gigas de archivos al Drive), al menos para hacer una última lectura antes de dormir. Con el ordenamiento de mis días, empiezo a abrir los caminos de retorno al blog, así que aquí me tienen de nuevo. Sé que sumé nuevos seguidores, por lo que (si no se han retirado ya) les saludo cordialmente y les agradezco el interés. Ya me encuentro preparando en borrador las futuras publicaciones, varias que me quedaron pendientes del año pasado (bueno, en realidad, hay pendientes de toda una vida, pero me refería a lo que había planeado escribir).

Por cierto -y repito una vez más-, escribo de una variedad de asuntos en este blog. Algunas publicaciones son cortas, otras largas. Algunas suaves, otras densas. No esperaré a que estén de acuerdo conmigo en cada opinión o perspectiva. Yo, la verdad, lo paso muy bien haciendo esto. Es una de las mejores formas, si no la mejor, de expresarme estando en vida. Ciertamente, algunas veces se presenta esa sensación de no saber cómo van a entender, o tomar, personas que conozco algún texto que escriba, o porciones del mismo (es una dinámica muy interesante); y pienso y repienso sobre cómo expresarlo, pero intento que ello no afecte una de las actividades que son más importantes para mí. De aquí que, lo que finalmente publique, será la mejor manera que haya encontrado para decir algo en un determinado momento (más allá de si a veces no me encuentre satisfecho con lo ya publicado e introduzca alguna que otra modificación, o agregado, en los días posteriores).

No me quiero extender mucho más. Para cerrar, tengo grandes expectativas para este año a pesar de todo. No pienso dejar este blog, así que, si pasan semanas sin que publique, no piensen que ha quedado atrás. Será solo que me encontraré, seguramente, en una o un grupo de actividades que estarán tomando buena parte de mi tiempo; y tampoco es que vaya a escribir sintiéndome forzado a hacerlo para llenar vacíos en el tiempo. Solo lo haré en plena comodidad.

Ya pronto se acaba la carga de archivos, por lo que, por ahora, me despido.

Un gran abrazo.



Foto de portada: Pok Rie (Pexels).

2 comentarios en “Los días que vienen

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