En octubre de 2024 fui al teatro del ICPNA a ver la obra María Estuardo, escrita por Dacia Maraini, dirigida por Alberto Ísola y actuada por Alejandra Guerra y Jimena Lindo.
En el texto que conforma esta saga de seis escritos, pruebo una nueva manera de compartir. En principio, todas las citas textuales insertadas corresponden al programa de la obra. Sin embargo, los textos interpretativos donde cité a mi “segunda fuente” son adaptaciones (generalmente menores) de las respuestas a las consultas que realicé, en diferentes momentos, a ChatGPT. Para ellas, usaré un color de letra distinto.
A lo largo de la saga, además, por el propio contenido que requiere cada subtítulo, es posible que encuentres más de una reiteración temática.
Transformación de la obra original
Alberto Ísola (director) nos cuenta que, en 1979, Dacia Maraini recibió la propuesta de hacer una versión de la María Estuardo de Friedrich Schiller. En la cita que realiza el director, Maraini se da cuenta de que, siendo ambas reinas los personajes centrales de la obra y una la obsesión de la obra, “se encontraban en una sola escena y todo el resto estaba encargado a los personajes masculinos”. Por tanto, decidió revertir el plano: multiplicar “los roles femeninos para describir la relación entre las mujeres y sus diversas actitudes frente al poder” (Maraini). Según el director, “Maraini añade episodios de sus vidas pasadas, dándoles mayor complejidad y verdad histórica, alejándose del melodrama”.
Agudo como ninguno, Ísola agrega que “María e Isabel asumen personajes decididos por otros, por la historia, por el patriarcado. Reinan, pero el precio es una feroz lucha entre su identidad y las exigencias del papel, entre la máscara y el rostro, creando una grieta que, de una manera o de otra, termina por destruirlas”.
María Estuardo de Schiller
De mi segunda fuente, la obra, escrita en 1800, es una tragedia histórica que dramatiza los últimos días de la reina escocesa María Estuardo. Aunque se basa en hechos históricos reales, Schiller toma varias licencias dramáticas para desarrollar temas más profundos como el poder, la justicia, la legitimidad y la condición humana.
Del contexto histórico, María Estuardo (1542–1587), cuya vida estuvo marcada por intrigas políticas, conflictos religiosos y matrimonios controvertidos, tuvo una pretensión legítima al trono inglés. Fue encarcelada durante casi 19 años por orden de su prima Isabel I de Inglaterra, quien temía que María fuera una fuente de conspiraciones católicas contra su gobierno. Fue ejecutada por traición en 1587.
El tema central de la obra, de cinco actos, es el conflicto entre dos mujeres poderosas: una reina caída que busca redención, dignidad y justicia, y una reina en ejercicio atrapada entre el deber político y sus propias inseguridades personales. Se tratan asuntos como la lucha entre el derecho divino y la razón de Estado, la culpabilidad personal y el perdón, la naturaleza del poder y sus contradicciones morales, y la dignidad frente a la muerte. En el acto quinto, la reina escocesa acepta su muerte con nobleza y resignación cristiana, lo que contrasta con la inquietud y el remordimiento de Isabel.
El encuentro ficticio entre María e Isabel en el tercer acto fue un momento inventado por Schiller, donde las dos reinas se enfrentan cara a cara. En la realidad, tal encuentro nunca ocurrió.
María Estuardo es una de las obras más importantes del teatro alemán y un clásico del drama histórico europeo. Con una poderosa estructura dramática y un tratamiento complejo de las figuras femeninas y del poder político, permite reflexionar tanto sobre los dilemas del pasado como sobre los conflictos éticos y políticos del presente.

Maria Estuarda de Dacia Maraini
Con el insumo: “La obra de Dacia Maraini sucede durante la última etapa de la prisión de la reina de Escocia María Estuardo, en la Inglaterra de fines del siglo XVI”, comienza la hoja de color rojo y letras negras que fue añadida suelta al programa de la obra, cual manuscrito hallado luego de largo tiempo. Y sigue: “Sus protagonistas son, por un lado, la reina Isabel I, de la dinastía tudor, protestante, hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Por otro lado, su rival al trono: su prima María, de la dinastía Estuardo, católica y reina de Escocia”. María, “enfrentando luchas intestinas en su reinado escapa a Inglaterra”, pide asilo a Isabel, “quien la arresta y la mantiene prisionera durante casi dos décadas”.
Sobre el estilo de la obra, “el texto juega además con los tiempos”. De María, entre los episodios de su vida pasada, se asiste a los de sus tres matrimonios: “con Francisco I de Francia, muerto joven; luego con Lord Darnley, un noble escocés, y finalmente con otro compatriota suyo, el conde Bothwell, a quien se le acusa de haber participado en la muerte del segundo esposo de la reina”. Al respecto, se la culpa como “autora intelectual del crimen, en venganza por el asesinato del italiano Riccio, su secretario privado, a manos de Darnley”. También se aprecia “su enfrentamiento con John Knox, ministro protestante escocés, contrario a su reinado”.
De Isabel, “la vemos desempeñar con astucia y decisión su rol de reina, en el Parlamento londinense; con John Hawkins, corsario inglés, iniciador del tráfico de esclavos africanos; y ante la Noche de San Bartolomé, una masacre de protestantes que sucedió en París, durante las celebraciones de una boda real”.
De mi segunda fuente, Maraini escribió su versión teatral en 1980, basada en la historia de María Estuardo y la reina Isabel —tratando sobre sus vidas, rivalidad y destino—, pero reescribió la obra —se entiende, la de Schiller— con énfasis en la interioridad femenina. Así, examina la condición de mujer, la opresión, el poder, el cuerpo y el estado de prisión, literal o simbólica.
En su versión, las dos reinas aparecen no solo como rivales políticas, sino como mujeres reflexivas, conscientes de sí mismas, atrapadas en roles históricos, sociales y de género. La obra enfatiza su mirada hacia el yo, la máscara del poder, la feminidad. Con la prisión de María apareciendo más como un lugar mental que como físico, el espacio escénico y temporal se vuelve metafórico.
El conflicto político entre María e Isabel se convierte en una excusa para explorar qué significa ser mujer y reinar en un mundo masculino, cómo se vive el poder desde el género femenino y cómo se vive la prisión tanto externa como internamente.

