En octubre de 2024 fui al teatro del ICPNA a ver la obra María Estuardo, escrita por Dacia Maraini, dirigida por Alberto Ísola y actuada por Alejandra Guerra y Jimena Lindo.
En el texto que conforma esta saga de seis escritos, pruebo una nueva manera de compartir. En principio, todas las citas textuales insertadas corresponden al programa de la obra. Sin embargo, los textos interpretativos donde cité a mi “segunda fuente” son adaptaciones (generalmente menores) de las respuestas a las consultas que realicé, en diferentes momentos, a ChatGPT. Para ellas, usaré un color de letra distinto.
A lo largo de la saga, además, por el propio contenido que requiere cada subtítulo, es posible que encuentres más de una reiteración temática.
Personalidades
Mi segunda fuente extrajo cuatro categorías, diferentes para cada reina, para describir sus personalidades (independientemente de las obras teatrales). Las reporto a continuación.
Sobre María Estuardo
En relación con su carisma y sociabilidad, fue educada en la corte francesa, hablaba varias lenguas (francés, latín, inglés y escocés) y era famosa por su elegancia, su afición a la música y la poesía, y su facilidad para ganarse la confianza de nobles y cortesanos.
En relación con su impulsividad y pasión, su naturaleza emotiva la llevaba a veces a decisiones precipitadas (como casarse con don Juan de Lorena, con quien cayó en desgracia) y a confiar demasiado en alianzas personales.
En relación con su fervor religioso, fue católica devota en un país, Escocia, cada vez más protestante; vivía su fe con intensidad, lo que la convertía tanto en mártir a los ojos de sus partidarios como en amenaza para sus enemigos.
En relación con su sentido de la dignidad dinástica, se consideraba reina de pleno derecho no solo de Escocia, sino con pretensión al trono inglés, lo que reforzó su autoridad personal, pero también fue fuente de conflicto.
Sobre Isabel I
En relación con su prudencia y distancia emocional, gobernó casi 45 años sin casarse y cultivó una imagen de control y moderación. Muy cauta en sus votos personales, mantuvo a sus consejeros a distancia y nunca mostró sus verdaderos sentimientos.
En relación con su habilidad política y pragmatismo, adoptó un enfoque de vía media en asuntos religiosos, equilibrando católicos y protestantes para evitar guerras civiles.
En relación con su intelecto agudo y cultura renacentista, le gustaban la música, la poesía y el teatro, y sabía latín y francés. Sin embargo, su ingenio estaba siempre al servicio de la corona: ninguna de sus aficiones primaba sobre el Estado.
En relación con su firmeza estratégica, aunque a veces dubitativa ante decisiones capitales (como, por ejemplo, la ejecución de María), sabía mantener su poder intacto dando a entender que la última palabra la tenía siempre ella.
El apresamiento
Mi segunda fuente me contó lo siguiente sobre cómo aconteció el apresamiento de María Estuardo:
En mayo de 1568, habiendo sido derrotada en la batalla de Langside por los protestantes encabezados por sus enemigos escoceses, emprendió el viaje al norte y, sin ruta segura en su país, cruzó la frontera para ponerse bajo la supuesta protección de Isabel I. Sin embargo, reticente la reina inglesa a reconocer a María como legítima pretendiente a su trono, la internó primero en Carlisle y luego la trasladó a diversos castillos: Bolton, Tutbury y Chatsworth.
Isabel, como no podía ser de otra manera, encargó a sus consejeros que averiguaran si planeaba conspiraciones con potencias católicas, como España o el Papado. Se revisaron sus papeles y se interrogó a sus seguidores. Sin embargo, la causa final buscada se impuso en la Conspiración de Babington (1586), donde una red de conspiradores ingleses había comunicado a María un plan para asesinar a Isabel y colocarla a ella en el trono. Sus cartas fueron interceptadas y María, aunque negó inicialmente su participación, fue implicada directamente al haber autorizado la correspondencia con los conspiradores: la prueba necesaria para su condena por traición.

Genealogía
María Estuardo e Isabel I fueron primas en segundo grado con una generación de diferencia a partir de un antepasado en común, Enrique VII de Inglaterra (1457–1509), el primer monarca Tudor.
Los hijos de Enrique VII de cuya descendencia nacieron las futuras reinas fueron Enrique VIII, su hijo mayor, y Margarita Tudor.
Isabel I fue hija de Enrique VIII y Ana Bolena (ejecutada cuando la futura reina tenía recién dos años, por lo que fue declarada ilegítima).
María Estuardo fue hija de Jacobo V y María de Guisa. Jacobo V fue hijo de Jacobo IV y Margarita Tudor.
Según mi segunda fuente, María era considerada extranjera por un grupo no menor de nobles escoceses, especialmente a su retorno de Francia. Habiendo nacido en el Palacio de Linlithgow, ubicado cerca de Edimburgo, fue enviada a los 5 años a la corte francesa para ser prometida y luego esposa del delfín Francisco, hijo del rey Enrique II de dicho país.
Por su parte, Isabel, aunque nacida en el Palacio de Greenwich y criada en Inglaterra, fue estigmatizada por la ejecución de su madre y por las disputas religiosas derivadas de la ruptura con Roma.
Como ambas descendían de Enrique VII, María tenía un reclamo legítimo al trono inglés. Para los católicos, Isabel era una usurpadora. En cambio, María, como católica y descendiente de los Tudor, era vista por ellos como la heredera legítima de Inglaterra. Su parentesco, por tanto, más allá de un lazo de sangre, era un peligro político para Isabel, lo cual alimentaba su desconfianza hacia María.

