El inicio de la apoteósica trilogía (o primer tercio de la hexalogía): ‘La comunidad del anillo’

La saga de El Señor de los Anillos en película ha sido para mí un referente de cómo debe verse y escucharse una aventura fantástica. Incluyo también a la trilogía de El Hobbit, la cual, si bien superó —por el avance en la tecnología creativa— a la primera en cuanto al ámbito visual, la primera se mantiene superior en épica. A esto agrego, sin embargo, que la interpretación de Bilbo Baggins en El Hobbit me pareció ampliamente mejor que las de los cuatro hobbits en El Señor de los Anillos, y que mi personaje favorito contando las seis películas fue Thorin Oakenshield, también de la saga El Hobbit.

Películas como estas, en realidad, tienden a ser predecibles en las resoluciones de los conflictos: en simple, el bien termina imponiéndose sobre todo el mal sin excepción. Sin embargo, en mi opinión, no es en eso en que ellas se destacan, sino en la manera como se desarrollan las historias, las vivencias de los personajes y los momentos antes de las batallas, entre otros elementos. Terminan siendo aspectos más interesantes que los resultados finales. Ya sabemos que el anillo se destruye, se acaba el mal y todos terminan felices de alguna manera. Pero, en definitiva, lo que vemos es mucho más que eso, y es el motivo por el que no llego a sentir que las películas se desgastan.

Muchos años atrás, me decidí por comprar los libros: El Hobbit y los tres de El Señor de los Anillos. En realidad, no son tres, sino seis. No es una trilogía, sino una hexalogía; al menos, una implícita. Lo que es tres son las partes de la historia completa; no obstante, cada una se divide en dos libros —unidos en un mismo libro físico—. O, al menos, esa es la explicación que se da en el texto. Todo ello conforma el mundo fantástico creado por Tolkien, el archiconocido escritor. Aun así, la historia generalizada habla de tres libros y tres películas.

En principio, leí El Hobbit, muy distinta de la historia que vimos en su trilogía en el cine, donde se desarrollan cauces alternativos y nuevos personajes (habrá, seguramente, algún fan empinchado que quiera decirme que en libros alternos del autor se explica lo que vemos en las películas, pero no lo sabría ya que no los he leído; yo solo me remito a la comparación entre el libro central y aquellas).

La lectura la hice mucho antes de iniciar el blog, pero aún no le he realizado una reseña. Quedará pendiente leer el libro de nuevo y escribir sobre el mismo de manera más amplia.

Un libro (explícito, esta vez) que sí terminé de leer hace no tanto tiempo fue The Fellowship of the Ring (La Comunidad del Anillo), la primera parte de The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos), y debo decir que, lo que han visto en la película del mismo nombre es una versión bastante más reducida que lo contado en el texto, e incluso con pequeñas variaciones. Quien diga que la película es fiel al libro es simplemente alguien que no lo ha leído.

Debo agregar, además, que la historia narrada, por su mayor extensión, sus detalles específicos y su profundización, se hace más atractiva que la historia contada en película; esto, si hacemos una comparación solo en cuanto a la historia. En realidad, son dos tipos de arte distintos y lo que son capaces de transmitir es magnífico en su propia medida, y se disfruta distinto.

Volviendo al libro, como mencionaba antes, es una “parte” que se divide en dos “libros”, valga la redundancia, a los que llamaré subpartes para evitar la confusión: la primera, abarca desde lo que conocemos de las películas hasta el desvanecimiento de Frodo tras ver a las corrientes del río llevarse a los jinetes negros (no quiero decepcionarlos, pero Arwen nunca estuvo allí); la segunda, desde allí hasta la huida hacia adelante, es decir, la continuidad del camino que toman Frodo y Sam por cuenta propia (no incluye, aún, que Boromir sea acabado a flechazos).

Tranquilamente, cada una de estas subpartes podría quedar plasmada en una temporada de una buena serie (si se hace, espero que sea en Netflix). La película, aunque se haya dicho que es fiel al libro, corta bastante de lo ocurrido, sobre todo, en la primera subparte. Queda fuera, por ejemplo, el enigmático personaje Tom Bombadil y sus ridículas canciones, su poder sobre la naturaleza y su inmunidad frente al poder del anillo: en su dedo, solo un adorno.

Y hay mucho más, como que los hobbits vivían muchos años. En el contexto de los acontecimientos que vemos en la película, si nos remitimos al libro, ya estaban pasados de los 50.

Como suelo aclarar, no es mi intención hacer un listado de datos curiosos, variaciones o agregados, empezando por el que ni siquiera los recuerdos todos al momento que edito este borrador para mi blog. Es, sin duda, un gran libro. Pero sí puedo afirmar que la historia original, la escrita, es mucho más amplia y posee una mayor profundidad que la película.

Por ejemplo, la travesía de Frodo de la Comarca a Rivendel está mucho más llena de detalles en el libro. Es más, desde que Frodo recibe el espadazo en el hombro, pasaron varios días hasta su llegada a Rivendel. Durante el camino, incluso, se había recuperado parcialmente, pero solo en cuanto a los síntomas. Asimismo, recibió, de parte de un poderoso elfo enviado por Elrond a darle encuentro, un caballo que, por su velocidad, era prácticamente inalcanzable, y que solo iba a cargar a Frodo. Más adelante en la historia, el paso por el bosque de Galadriel fue mucho más demorado de lo que se conoció en la película.

Y hay más. Sinceramente, si te encantó la saga cinematográfica, te invito a leer los libros en que se basaron.

Ya llegará el día en que empiece con Las dos torres.