Grito silente, o calma

Lunes 24 de noviembre de 2014. Estoy en Lima otra vez. En unos días más, me espera mi primera sesión para tatuarme. Lo había decidido hace un tiempo no muy prolongado. Necesitaba cambios y concreciones. Alejarme de la mujer por quien suspiraba al haber renunciado a la empresa en que trabajábamos juntos me dejó vacíos al interior, pero también nuevas motivaciones.

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